Falsos mitos en Oftalmología Veterinaria II: Es normal que los perros tengan legañas, sobre todo los perros de «ojos grandes». De nuevo, estamos ante un supuesto ¡totalmente falso!

LEGAÑAS

Son muchos los motivos por los que un ojo puede tener legañas, como por ejemplo:

1. Alteraciones de la cantidad o calidad de la lágrima: Ojo seco o Queratoconjuntivitis seca (foto 1).

2. Alteraciones de los párpados: enrollamiento del párpado o entropión (foto 2), pelos que nacen mal posicionados y rozan contra el globo ocular, eversión de los párpados (foto 3), entre otras.

3. Alteraciones en las vías lagrimales.

4. Úlceras o heridas corneales.

5. Alteraciones intraoculares: Problemas más serios como inflamación intraocular (Uveítis) o aumentos de la presión intraocular (Glaucoma) pueden provocar secundariamente secreciones o lagrimeo excesivo por dolor.

¿Y si hablamos de razas braquicefálicas (como el Carlino o el Bulldog Francés), que están tan de moda? Es muy frecuente que tengan legañas, ¿cierto? Pero eso no quiere decir que sea normal… Tienen legañas o lagrimeo porque sus ojos sufren mucho. Sus párpados son muy grandes y sus ojos están muy “hacia fuera” (foto 4), por lo que la córnea está extremadamente expuesta y poco protegida, lo cual se traduce en problemas como conjuntivitis, úlceras corneales. En el caso del Carlino, se produce una enfermedad crónica en la que se pigmenta la córnea (foto 5) y que puede avanzar ocupando toda su superficie, mermando progresivamente la visión o dejándolos completamente ciegos.

¿Conclusión? Si se observa lagrimeo o secreciones en los ojos de una mascota, ya sea perro o gato, que no remiten con lavados con suero fisiológico (¡nunca es bueno automedicar con colirios de farmacia, porque pueden ser perjudiciales!), lo conveniente es acudir a su veterinario de confianza para que determine cuál puede ser el problema y tratar lo antes posible.

Foto 1: Se trata de un ojo seco crónico. Observen las abundantes secreciones espesas y amarillentas, el ojo rojo y la córnea poco «brillante»

Foto 2: Gato con excesivo lagrimeo en su ojo izquierdo, por el enrollamiento del párpado inferior y el roce secundario de los pelos contra la córnea. Esta enfermedad requiere normalmente de una cirugía.

Foto 3: Perro con eversión del párpado inferior de ambos ojos, lo que produce conjuntivitis secundaria (ojo rojo y legañas).

Foto 4: Bulldog Francés con fisura palpebral excesivamente grande y ojos muy expuestos.

Foto 5: Carlino con la enfermedad de pigmentación corneal moderadamente avanzada. Observen que la mancha marrón de la córnea, tapa la pupila y, por tanto, dificulta la visión.